¿Puede una persona que se dedica a matar a gente tener sentimientos? Martín llegó a esta profesión de manera accidental y ahora mantiene una lucha interna para buscar sentido a su vida.

La novela pretende plasmar el abismo moral sobre el que este sicario se mueve, integrando al lector en una atmósfera estremecedora donde podrá explorar el mundo interior del protagonista así como el de los personajes principales de la obra.

El purgador de pecados narra una historia que discurre entre los bajos fondos de la sociedad y la alta burguesía, y que refleja desde los instintos más primarios y salvajes hasta los sentimientos más puros que puede tener el ser humano. Un thriller sobrecogedor en el que se cuenta cómo Martín tendrá que hacer frente a la prueba más difícil de su vida.

El escrito se desarrolla, hasta su mitad, en dos tramas totalmente ajenas la una de la otra: el sórdido mundo de un asesino a sueldo y la vida de Iraia, una esposa perteneciente a la alta sociedad de Madrid que se encuentra desencantada con su vida. Los protagonistas se terminarán cruzando, haciendo aflorar alrededor suyo una historia llena de imposibles, donde el anhelo mutuo por dar un giro a sus destinos guiará la segunda mitad del relato por una espiral de violencia descontrolada.

La utilización de estos universos contrapuestos ofrece al lector una montaña rusa de emociones donde podrá encontrar capítulos cargados de romanticismo así como relatos que describen secuencias llenas de crueldad, sin ser en ninguno de los dos casos narraciones estériles para la trama de la novela.

El purgador de pecados embarcará a aquel que lo lea en una en una ficción emocionante pero a la vez creíble en la que se huye en todo momento de secuencias exageradas propias de las novelas fantásticas.